El sonido, estado de creación de la materia y el espacio. Somos sonido, somos un todo de frecuencias en una melodía única e irrepetible de musicalidad. Para los conciertos usamos cuencos tibetanos, guitarra española, tambor oceánico, palo de lluvia, crótalos, campanas tibetanas…

La sonoterapia o terapia del sonido está catalogada como una terapia vibracional igual que la homeopatía o las flores de Bach. Uno de los fundamentos básicos de las terapias vibracionales es la aceptación holística del ser humano : la parte material, visible o corporal y aquellas no visibles (sutiles, energéticas) como lo emocional, la mental y la espiritual.

Cuencos Tibetanos

Cuencos Tibetanos

La terapia del sonido utiliza el sonido de la voz y de ciertos dispositivos e instrumentos musicales tales como los cuencos tibetanos o la guitarra española con el fin de restablecer la armonía y la salud, promoviendo un desarrollo integral de la persona.
Por ello, además de abordar la salud física, mental y emocional, va más allá.

El masaje sonoro es efectivo para el estrés, el insomnio, los desequilibrios emocionales, para mitigar el dolor, alterar los estados de conciencia e inducir una sensación general de bienestar. Resulta un buen complemento al tratamiento médico convencional. También suele aplicarse a los niños autistas, el estímulo sonoro interfiere de una manera directa en su cerebro que les facilita y abre nuevos canales de comunicación.

A través de de las vibraciones sonoras es posible equilibrar los distintos órganos y/o sistemas corporales basándose en determinados fenómenos descritos por la física clásica. Se fundamenta en considerar el cuerpo humano como un sistema de resonancia con la capacidad de responder a multitud de vibraciones. A través de la interacción de las vibraciones o frecuencias de tonos audibles, dirigidos a determinados puntos o zonas del cuerpo humano, se persigue restaurar el equilibrio energético de sus sistemas.